Empezaremos diciendo que no debemos generalizar, y que adoptar es una opción con ventajas e inconvenientes, pero digna de admiración.
Por eso debemos asegurarnos de que sea para mejorar la calidad de vida de los perros y sus compañeros humanos.
La adopción, es a día de hoy, una opción razonable y ética a la hora de adquirir un perro. Dado el gran número de abandonos, contamos con un excedente de población canina esperando hogar. Por esto mismo debería ser una opción meditada, que no acabe en un círculo vicioso, con el perro de vuelta a una situación de abandono y en una experiencia negativa que puede perjudicar para otra ocasión.
Las prisas no son buenas, dedica tiempo a interaccionar con el animal, exponiéndolo con moderación a diferentes ambientes y situaciones. Las protectoras no suelen poner pegas a una estancia temporal, si el perfil es adecuado. En su nuevo ambiente el perro puede tardar unas semanas en mostrar su carácter real. Hay perros tímidos, que pasadas unas semanas pueden cambiar a equilibrados o agresivos.
Consulta, si es posible, a un profesional ajeno al círculo del animal, una valoración objetiva, no tiene precio.
Nosotros lo hacemos de forma gratuita. Tenga en cuenta la edad y el nivel de actividad, su compatibilidad con otras personas y animales, su tamaño de adulto, si necesita licencia, enfermedades en curso o crónicas… Sea consecuente si adopta un animal enfermo, anciano o con problemas de comportamiento, hay que ser capaz de atenderle adecuadamente, lo que a veces no es fácil. Si a pesar de todo se enamora y es coherente, hará una buena obra. En cuanto al comportamiento hay pocos casos que no mejoren.
En el próximo post, “El Perro de Raza y el Mestizo”. Ignacio J. Alarcón

